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Regner Ramos
27.06.18

@261 Calle Tetuán, Viejo San Juan, San Juan, Puerto Rico

“Qué han hecho En Mi Pobre San Juan…? […] Las prostitutas, atómicos y homosexuales se han adueñado de mi Viejo San Juan y han hecho un San Juan depravado. Los homosexuales han hecho de su condición un arte…Con llamarse transformistas…!” – Ángela Luisa Torregrosa, “Ángela Luisa DICE…”, 1968

I thought I’d found my new favorite whiskey bar. Back in December 2016, a colleague had taken me to Polo Norte, the former site of a soda factory in 1902, in Old San Juan. I must have passed Polo Norte a thousand times, but for some reason I’d never noticed it, and to be honest, I’m not sure how I missed it.

Its entire facade still acts today as an advertisement for the company, covered in white, blue and yellow tiles depicting beautifully illustrated scenes related to the soda-drinking process—complete with caricature-like depictions of animals drinking. Its three entry doorways, although rectangular, were optically elongated and made more grand by blue tiles outlining arches. And in a sans serif typeface reminiscent of 1920s Art Deco, the building announces itself: Polo Norte: Fábrica de Sodas. Below it, and above each doorway, are the words “Higiene”, “Pureza”, “Garantía”. There is no other building quite like it in Old San Juan, and I don’t think there will ever be one like it either—covering historic, colonial buildings in tiles is probably a no-no nowadays.

When I first walked in on that weeknight, Polo Norte’s main space was dimly lit, with very cool house music. It was very mellow, with barely any people which made me excited at the prospect of this being a hidden gem in Old San Juan where I could go with friends to explore different kinds of whiskeys—something I decided I would try out for my 32nd birthday that following January 2017. Then, in February 2017, reaching the masses through Facebook and Instagram, my quiet, hidden gem announced that it would become San Juan’s next gay bar and lounge. I felt like a sort of King Midas. Does everything I touch turn queer?

Polo Norte opened its revamped doors to the LGBTQ community on February 10 that year. From the outside its elaborate facade remained untouched, but a Puerto Rican rainbow flag was now proudly added to the entrance. Upon entering the main space with its black and white checkered floor, visitors’ eyes immediately went to the bar. Three chandeliers floated above it, while the mirrored, back wall—lit in purple and blue—displayed an impressive variety of bottles of alcohol. French doors on the wall adjacent to the bar welcomed guests to an area with tables and additional seating, where moving images were projected on the walls.

The wallpaper in Polo Norte was dark, but overlaid on top of it was an Art Deco chainlink pattern, that with these other design elements, gave Polo Norte an upscale feel very different to the other bars and clubs in San Juan. It had its own flair, unmistakable even from other bars in Old San Juan. When it announced in March 2017 that it would be hosting performances with local drag queens, a small stage was added to a corner of Polo Norte’s main space for the queens to perform, and eventually, the backspace behind the french doors doubled as their dressing room. Next to the stage were the toilets, which announced themselves with a distinct red light inside them that glowed through the frosted glass window on the doors.

With a diverse series of weekly events, mostly centering on drag performances—including viewing parties during Rupaul’s Drag Race seasons—and a steady flow of social media posts that promoted it, I think a lot of us were shocked when on May 26 of this year, Polo Norte’s profile picture on Facebook was updated to a picture showing the bar and a Snapchat Bitmoji character saying, “Bye!” Next to the Bitmoji cartoon, presumably of bar-owner Alexandre Duprey, was the Polo Norte logo. And overlaid across it: ‘Closed’ in big, red letters.

It’s not the first time a gay bar in San Juan has to close, of course, especially given the Island’s financial status and its increasing migration from its inhabitants to the US—members of the LGBTQ community included. It’s always a big loss when any of these spaces close. I’ve said goodbye to a handful throughout the past 10 years—among these have been Krash Klub, S Lounge, Starz, Jirafa Verde, Heaven and Hell, and now Polo Norte. With each closing, morale dwindles—if not for the community, then definitely for me—and I can’t shake the sense of how little we have in an urban and spatial sense.

When I found out that Polo Norte was closing its doors, my research assistant was in the process of compiling a list of queer bars, clubs and venues in San Juan. My intention was—and still is—to reach out to several of them and speak to their owners, to include these spaces within the Puerto Rican architectural discourse that has so glaringly omitted them historically; I reached out to Alexandre Duprey to talk to him about Polo Norte and include it within El Site’s discussion. As far as I’m aware, this is the first bar that has closed in San Juan during the period I’ve been carrying out this research project. And so, with newfound a sense of urgency and a renewed sense of belief that we must critically talk about these spaces—their geographies, their architectures, their users—it made sense to me that my series of interviews begins here, with Polo Norte.

Entrevista-Interview: Alexandre Duprey

Este proceso de construcción de una identidad gay urbana en Puerto Rico, sobre todo la masculina, se nutra y viabiliza a partir de las prácticas urbanas anónimas de caminar por la ciudad y asistir a las barras, discotecas y saunas. [...] Uno de los logros más grandes de la cultura gay de los años 60 y 70 en San Juan es la instauración de unos circuitos de socialización que en muchas ocasiones logran escapar la salvaje represión de la que ha sido objeto la población gay en la historia de la isla.
– Javier Laureano, San Juan Gay, pg. 125

Me puedes hablar un poco sobre cómo y de dónde surge la idea para Polo Norte?

La idea original para Polo Norte nace de la falta de lugares de calidad en Puerto Rico, lugares del ambiente. Los lugares que existían cerraron, y yo vengo de esa generación que disfrutó de esos clubs de calidad aquí. Al no haber ninguno, y tengo la oportunidad de hacerlo, decido abrir un lugar para ese público y darle ese honor y respeto que se merecen los transformistas de este país, que no lo tenían.

Cuando dices “de calidad”, a qué te refieres?

Calidad en todo los sentidos: de seguridad, elegancia en el lugar, respeto hacia los clientes y transformistas—personas que se presentan en el lugar. Buscamos que se le pague a todos los participantes en el establecimiento, y se les pague de manera correcta. Cuando digo que se les pague correcto, me refiero a que se le pague lo que se merecen, no? Que no se le pague $20 por presentarse una noche, eso no se lo merece ningún artista. Nosotros sí pagábamos, y pagábamos bien. Y pues, era toda la cuestión de elegancia, de tragos servidos de la manera correcta, dándole el respeto que merece la comunidad.

Dices que habían lugares así que cerraron. Cuáles en particular?

Hace muchos años estuvo Medusa. No sé si te acuerdas.

Me acuerdo de Medusa.

Luego estuvo Eros y Krash, esos eran más clubs, no eran barras full, pero sí eran estos lugares donde las personas que iban se sentían que estaban en un segundo hogar. Se creaba un sentido de comunidad dentro de la comunidad, y eso surge gracias a la calidad del lugar, de sus presentaciones, la limpieza—todo eso afecta la calidad. Uno sabe lo que es y no es un lugar de calidad desde que uno entra por la puerta—desde el exterior.

Polo Norte era una barra de whiskey antes, no?

Originalmente nosotros comenzamos el proyecto como uno familiar entre mis padres, mi hermano y yo. Era un restaurante fine dining con una barra especializada en whiskey y champaña.

Quién fue el que diseño el espacio interior?

Eso fue una colaboración entre mi madre y la esposa de mi hermano. Usaron los colores negro, dorado y marrones, eran lo que predominaban.

El diseño del interior, que tú sepas, estuvo inspirado en algo que hayan visto antes, en otras ciudades por ejemplo?

No, no estaba inspirado en ningún otro lugar. En conjunto como familia decidimos hacer un lugar que se viera desde primera instancia como un lugar serio y elegante, y que fuera, digamos, clásico—que no importa la época se siga viendo así. Hay cosas elegantes y modernas que se ven bien, pero que sabemos que de aquí a cinco o seis años, ya no va a estar de moda y no se va ver elegante. También queríamos que a su vez fuese acogedor.

Habías dicho que Polo Norte llenaba un vacío que no teníamos antes. Qué hacía que fuese un lugar diferente a todas las otras barras gay y queer en el área metropolitana?

Comenzando desde el exterior—que yo considero que es muy importante la localización del establecimiento, dependiendo del respeto que tú le tengas a tu público—podemos notar que eso es una gran diferencia. La seguridad del área es una diferencia que actualmente no hay en ninguno de los establecimientos gay que tenemos. Son areas que todos sabemos que roban carros, rompen los cristales, y lo hacen al lado del establecimiento.

Una vez entrabas a Polo Norte, la elegancia y la limpieza del establecimiento demostraba más respeto todavía por todas aquellas personas que visitaban el establecimiento. Esto es algo que a mi personalmente me ha afectado cuando voy a los lugares. El ir a un baño que está en condiciones de antro, a mi no me parece digno de pagarte $10 ó $7 por un trago, si tú lo que haces es servírmelo en un vaso, sin ningún otro servicio que demuestre que debo pagar lo que sea que me estás cobrando.

Nosotros en Polo Norte manteníamos una limpieza constante de todas sus areas. También teníamos un gran respeto por nuestras transformistas. Todas nuestras transformistas y nuestros visitantes te pueden decir la gran diferencia del trato que se le daba en Polo Norte comparado a otros lugares. Todos ellos lo dicen, y me consta por que he trabajado con transformistas en otros lugares en donde los tratan mal.

Por eso cuando hablo del respeto, es algo que hacía a Polo Norte diferente. Es algo que no hay ahora mismo en los demás establecimientos. La podemos pasar muy bien y toda la cosa, pero si nos ponemos a buscar si los dueños se han dedicado a demostrar que respetan a su clientela y les interesa que su clientela la pase bien, pues no. No demuestran nada de eso, simplemente demuestran que están haciendo lo mínimo necesario para ganar dinero.

Tú crees que tal vez tu enfoque del servicio y de lo que merece el cliente, proviene de tu background familiar en la industria de restaurante y servicio, que tal vez otros propietarios no tienen?

No. No. Mi respeto hacia la comunidad estaba desde antes, y mi interés por hacer una barra de este estilo, con este respeto y de esta manera venía desde antes. No te sé decir si viene de mi crianza, puede ser que sí—del respeto hacia otras personas y la dignidad propia.

Yo soy una persona que entiende que se debe trabajar por el respeto y la igualdad. Entonces, en Puerto Rico estamos llenos de establecimientos gay que son basura, no tenemos ninguno bueno. En la comunidad heterosexual sí tienen muchos establecimientos buenos, y nosotros nos sentimos que estamos cool con las basuras que tenemos.

"Polo Norte era un lugar para todo el mundo"

Polo Norte's bar space

Háblame un poquito de tu clientela. A qué tipo de cliente querías atraer?

Polo Norte era un lugar para todo el mundo. La manera que lo demostrábamos era con nuestros precios. Teníamos precios para todo bolsillo, éramos de las barras de ambiente más económicas. Teníamos cosas desde $3 hasta you-name-it. La comunidad gay en el establecimiento era elegante, pero me consta que la comunidad gay en su mayoría gusta de vestir bien al momento de salir. De igual manera, nunca hubo un momento en que no se le dejara entrar a alguien por que vino con otra ropa, o que incitamos a las personas a vestir más elegante. Todo el mundo estaba invitado. Por eso hacíamos eventos para una variedad de personas. Cada día teníamos transformistas pero venían de areas diferentes.

Por ejemplo, había un día de la semana que teníamos a las transformistas de Río Piedras, que sabemos que no son iguales a las transformistas de Santurce. Son dos tipos de transformismo muy diferentes, que atraen dos públicos totalmente diferentes, que visten diferentes, que oyen música diferente. Yo tenía eso dividido en tres noches diferentes que yo sentía que abarcaba, todo el público homosexual.

Las transformistas de Río Piedras venían los miércoles?

Sí. La host era Nansi Cótica, pero se presentaban todas las que vas a ver en Río Piedras. Se presentaba Ana Macho, Adi Love, a todas las que siempre están en El Vidy’s y esas areas.

Y tú notabas el cambio de público dependiendo de quién estaba performing esa noche?

Claro! Claro, claro. Era totalmente diferente el público.

Picking up en lo que habías dicho orita… muchos gay bars y clubes que tenemos ahora están localizados en callejones, sketchy, oscuros, sucios, con poca seguridad. El hecho de que Polo Norte estuviese localizado en Viejo San Juan tuvo un impacto en la acogida que tuvo?

Pues, hubo parte del público que le interesaba que estuviese en el Viejo San Juan, y otro que no. La situación actual en Puerto Rico afectó mucho más que fuese en el Viejo San Juan. Así que te puedo decir que sí, que eso impactó a la gente de ambas maneras—positiva y negativamente.

Te refieres al Huracán María o a la situación fiscal de la Isla?

Un poco de esas dos, incluyendo también las situaciones de administración municipal de San Juan. Ahora están las multas esas de $250 por estacionarte básicamente en todo el Viejo San Juan. Pues la gente dejó de venir y eso le está pasando a básicamente a todos los establecimientos en el Viejo San Juan. Todos los meses cierran tres y cuatro establecimientos.

Sí, tienes 100% razón. Hace como un mes fui con un amigo y le pasó.

Le dieron la multa?

Sí.

Pues, y hay gente que no vuelve. Hay gente que dice: “Okay, yo pa Viejo San Juan no voy.”

Me pregunto si el problema de que nuestro transporte público—que es tan pobre—que llegar a Viejo San Juan en carro y dejarlo allí también afecte.

Yo en ese aspecto no creo que afecte tanto, por que el puertorriqueño está acostumbrado a que tiene que montarse en el carro de alguien. A ninguna barra va a llegar en transporte público.

"Las leyes en el Viejo San Juan son obstáculos para hacer negocios"

The governance of sexuality may take the form of: social control; elimination of particular sexualities from urban spaces; and management of sexualities and sexual institutions through various ways such as persuasion, incitement, inducement, and encouragement. The overall effect is a type of moral cleansing of city streets depending on particular anxieties of the time.
– Lynda Johnston and Robyn Longhurst, Space, Place, and Sex, pg. 85

Uno de los principales problemas que se direvan de las barras y discotecas como una de las pocas opciones en la isla para que la gente gay pueda socializar sin temor a ser arrestada o asesinada es el hecho, según mencionan los encuestados, de lo que llaman “la comercialización de la interacción social”. En las barras y discotecas todo conduce al gasto, que resulta excesivo, desde los cargos por la entrada al negocio y los tragos hasta la participación en juegos, eventos y espectáculos especiales. Como alternativa, se sugirió organizar giras, conferencias, funciones de teatro y crear casas club, descomercializar lo más posible la interacción social. Esto apunta también a otro fenómeno, y es que las barras y las discotecas sólo ofrecen espacio a un segmente de la clase media y media alta de la cultura gay urbana que puede pagar los cargos para y por socializar.
– Javier Laureano, San Juan Gay, pg. 164-165

Cómo es la experiencia de ser el dueño de una barra en San Juan? Las leyes en San Juan son obstáculos para abrir negocios como Polo Norte?

Las leyes en el Viejo San Juan son obstáculos para hacer negocios, eso es correcto. Las regulaciones de horarios, las regulaciones de sonido, las regulaciones de nombres para los establecimientos, los servicios que se pueden o no dar—esas leyes son más estrictas que en otros lugares.

Qué fue lo más difícil de empezar y correr una barra gay en Puerto Rico?

Realmente, desde mi parte te digo que nada. Yo no sentí que nada fue difícil. Es trabajo, pero lo hicimos con ganas. Yo lo hice con mucha ayuda de mi pareja. Estábamos los dos muy ansiosos por hacerlo, y con mucho gusto lo hicimos. No voy a considerarlo como nada difícil. Realmente fue interesante, divertido y estábamos cumpliendo algo que queríamos que sucediera en el país.

Qué fue lo mejor de la experiencia?

A mi lo que más me gustó fue el tipo de personas que conocí y ver que lo que yo quería lograr, lo logré. A pesar de que cerramos por ciertos aspectos que yo no podía controlar, hubo un gran grupo de personas que se sintieron en un segundo hogar. Se sentían a gusto, se sentían que formaban parte de algo más allá de esos círculos familiares cercanos—muchos de ellos no tenían un buen círculo familiar. Era gente que iban tan frecuente que se hicieron amigos de los empleados, se hicieron amigos míos, de mi pareja. Con eso cumplí la parte que quería, por que la gente una vez se siente a gusto, se siente que los respetan, se sienten parte del lugar. Es como este clásico ejemplo de los viejitos que siempre van a la misma panadería o farmacia. Es que se sienten parte del lugar por que los tratan de una manera ideal para ellos.

No es lo mismo visitar al lugar del jangueo—simplemente por que es el lugar de jangueo—a ir a hablar con los que están allí, a contarles lo que te pasó, a no querer ni irte a la hora de cierra—no por que estás janguiando, sino por que quieres conversar. Una vez Polo Norte cerró, esas personas han tratando de mantener comunicación conmigo o mis empleados—ellos me lo han dicho. Mucha gente todavía me comentan que ahora qué van a hacer los viernes, que qué van a hacer el otro por que no hay lugares como Polo Norte, que no se sienten igual, que los otros lugares son diferentes…

Qué herramientas usabas para promocionar el lugar?

Usábamos Facebook e Instagram, tanto el de nosotros como los de nuestros empleados, o las chicas que daban shows también regaban la voz. No creo que nuestro problema era de sacar la voz fuera, sino más bien de lo que hablamos orita—que habían ciertas cosas que hacían que la gente no quisiera venir a Viejo San Juan, y eso nos afectó negativamente.

Sí, no te pregunto por otra cosa que no sea el que me interesa que ahora—a diferencia de cuando estaba Medusa o Krash—está la oportunidad de que el lugar se da a conocer por medio de las redes digitales. Hay un network bien visible que antes no había. Me puedes contar un poco sobre cómo fueron esos últimos meses de Polo Norte?

Pues mira, fueron bien diferentes. Fueron bien fuera de la norma de cualquier barra, especialmente los meses después de María. Eso afectó mucho la clientela. Mucha gente se fue del país, mucha gente de la comunidad se fue. Polo Norte fue decayendo cada vez más. Las leyes municipales empezaron a tomar efecto más seriamente después del huracán, cuando ya comenzó Energía Eléctrica. La clientela bajaba cada vez más, la gente quejándose por los estacionamientos, entre otras cosas, y pues no llegaban.

Poco a poco decaía la cantidad de clientes que recibíamos en Polo Norte. Esa fue nuestra experiencia en esos últimos meses. Teníamos más clientes fieles, pero menos clientes nuevos, lo cual fue una dinámica interesante para nosotros y que nos llenó de felicidad, pero no era suficiente. Teníamos muchos clientes que iban todas las semanas, pero no eran suficientes.

Y tenían muchos clientes turistas?

Sí, teníamos muchos turistas pero dependíamos de los locales. Nosotros dependíamos de la visita del janguiador local.

"En la última década, en el Viejo San Juan no ha habido ningún lugar para transformistas"

The stage for performances by local artists

Me podrías contar un poco sobre la relación entre propietarios de barras gays en San Juan? Hay un support o hay una competencia bien fuerte?

Hay una competencia bien fuerte. Es triste. Es hasta aveces absurda por completo. Hay una competencia tipo mafia seria. A mi establecimiento lo intentaron boicotear más de una vez. Traían en sus bolsillos bolsas negras de basura, se las sacaban en el baño y las intentaban tirar por el inodoro para taparlos, me rompieron la tubería de los lavamanos más de una vez, you name it.

Y eso lo hacía la gente afiliada a otras barras?

Eso se lo hacen de unas barras a otras, dependiendo cuán bien te vaya, y dependiendo a quién es que le estás afectando el horario peak. Tú sabes que ya existe un orden cultural en la comunidad gay en Puerto Rico. Primero vamos a janguiar en El Cojo, después janguiamos en otro sitio, y después terminamos after hours en Circo. Una vez afectes uno de esos, te va a pasar algo. Si no los afectas, no te va a pasar nada por que significa que no estás haciendo competencia.

Habías mencionado orita que una de las cosas que Polo Norte tenía bien marcada era la escena escena de performers, transformistas y dragas.

Es correcto.

Y según lo que he leído, en Viejo San Juan había antes una escena bien fuerte de transformismo.

En los últimos 10 años, en el Viejo San Juan no ha habido ningún lugar para transformistas. Una vez comenzó Polo Norte, abrió por un corto periodo Ático, y ya. No hay más. El Viejo San Juan es famoso en el ambiente para eso de los 80 o 90s, según me han contado.

Sí, por eso me interesa Polo Norte. No por tan solo el tipo de espacio que era, sino más bien por su relación con su contexto físico y geográfico. Polo Norte continuaba el legado que dejó el Viejo San Juan en los 60s, 70s y 80s, con tener una cultura gay y queer marcada. Ahora hay un vacío nuevamente.

Correcto.

Qué crees que le deja Polo Norte a la escena queer de Puerto Rico?

Han habido personas que no saben quién soy yo, y los he escuchado hablando al lado mío sobre Polo Norte. Me pasó más de una vez en Cabo Rojo, que fui a la marcha—bueno, al jangueo que hubo allí, por que marcha no hubo—y el feedback que escuché fue que la comunidad tenía un lugar elegante para janguiar, tenían un lugar diferente. Yo me acuerdo por años, a gente pidiendo un lugar diferente. Una vez cerró Krash comenzó este famoso discurso de todo gay en Puerto Rico: no hay nada, no me gusta Circo, hace falta un sitio diferente.

Escuché gente hablando—y los que me conocen también me lo han dicho de frente—que el cierre de Polo Norte les molestó y se sienten mal por no haberlo apoyado más. Mucha gente pregunta que qué paso, y cuando le decimos, nos dicen “Ay coño, no sabía, hubiésemos ido.” El sentir que he percibido es que tuvieron un sabor de algo diferente pero no lo apoyaron. Así que yo creo que hay varias personas arrepentidas.

Y las transformistas?

Las que tuvieron la oportunidad de trabajar con nosotros están bien tristes. Tenemos varias transformistas que siguen vistiéndose, pero siempre que tengo comunicación con ellas me dicen que no es lo mismo, la clientela que las visita no es la misma, no sienten ese candor de nosotros, a ninguna le pagan ni la mitad de lo que le pagábamos nosotros—o si eres el host, te pagan la mitad de lo que te pagábamos nosotros… Todo esto les afecta negativamente: tu trabajo vale algo, y de repente ya no vale lo mismo.

Tal vez esta pregunta no me la puedas contestar—y tal vez no quieras, te lo dejo a ti. Yo era de los que fielmente iba a S Lounge para eso del 2009. Cuando Circo abrió, se convirtió en una de las razones por las que S Lounge cerró. Por qué Circo ha sido el que se ha mantenido, y tantos otros han tenido que struggle?

Bueno. No te puedo decir nada que sea oficial, solo te puedo decir entre rumores, que una de ellas es la venta de drogas en el area. Otra cosa es la baja renta, en esa calle. Las demás barras en la Calle Condado, ninguna ha cerrado. La renta en esa calle es absurdamente baja. Por eso VIP y Scandalo—a pesar de que cambien de nombre 50 veces—siempre se han mantenido, inclusive antes de Circo. 

"En Viejo San Juan se triplica la renta de cualquier otra parte del area metro"

When we use the term space we refer not to something that is abstract, absolute, static, empty, 'just there,' ultimately measurable, and able to be mapped, but to something that is complex, changeable, discursively produced, and imbued with power relations.

– Lynda Johnston and Robyn Longhurst, Space, Place, and Sex, pg. 16

Es posible seguir usando esa calle para otros negocios para la comunidad?

Ya no se pueden hacer más barras en ese area por que alguien—que se rumora que es un propietario de uno de los locales—compró un edificio y lo denominó con zonificación de iglesia. No lo utilizan para practicar ninguna religión actualmente, pero como tiene zonificación de iglesia ya no se pueden hacer barras en esa calle. Entonces, esa cuestión de renta tan baja, fuera de las barras que ya están, nadie la puede utilizar, y las barras que están actualmente tienen limitaciones físicas. No pueden crecer más, y no les van a dar la licencia para crecer más, así que se tienen que quedar con lo que tienen actualmente.

Es una cuestión cultural de la comunidad en Puerto Rico visitar estos lugares. Yo creo que a menos que se hagan otras discotecas-discotecas, Circo existirá forever, así como El Cojo existirá forever. No hay competencia para ninguno de los dos. Yo no era competencia de Circo. Yo era una barra, no discoteca. Yo no tenía ese dark room con la música super alta, la facilidad de tener un DJ, todas esas cosas que tiene Circo, yo no las tengo.

Circo se compone de muchas areas que llenan muchas necesidades de todos en la comunidad. Encontrar un establecimiento del tamaño de Circo que tenga todas esas areas—una area de billar, otro de barrra, de fumar, de discoteca—en cualquier otro lugar que no sea en esa calle de Santurce, va a ser estúpidamente caro, y ninguna barra va a subsistir.

Y en términos monetarios, cómo se compara el alquiler de esa calle en Santurce versus en Viejo San Juan?

Para que tengas una idea, una calle cercana a Circo—un establecimiento que tenga un pietaje similar al de Polo Norte, que tal vez sea similar al area de discoteca de Circo, nada más—está en aproximadamente a $1,500 mensuales. En el Viejo San Juan estamos hablando de $3,500-$3,700. Entonces, obviamente, si le sumas las otras areas que Circo tiene, pues subes mucho la renta. Si compras—que es lo que hizo el dueño de Circo, y lo que hizo el dueño de VIP y Scandalo—pues pagas menos. Al comprar podrías pagar aproximadamente $800 mensuales por que estarías pagando hipoteca, no renta. Ellos los compraron como casas y luego los convirtieron en lo que son ahora. Y pues, no hay competencia para esa renta; en Viejo San Juan se triplica la renta de cualquier otra parte del area metro. Lo más cercano sería el area de la Ponce de León, pero sigue siendo más caro y con menos facilidades—unas facilidades como las que tiene Circo no existe ahora mismo en ningún sitio en el area metro. 

"Polo Norte’s closing raises concrete cultural, political and spatial concerns for Puerto Rico"

Luego de sesenta años, nos encontramos en la encrucijada de una cultura urbana gay que logra conquistar espacios en medio del acoso cada vez más organizados de los fundamentalismos y de una derecha política que siente aversión por los derechos civiles y las sexualidades no normativas.
– Javier Laureano, San Juan Gay, pg. 330

For these queer geographies to have an impact on planning and public policy, collective activism is needed.
– Gordon Brent Ingram, Anne-Marie Bouthilette and Yolanda Retter, Queers in Space, pg. 13

Presence, visibility, political activism, policy, design, and art are transforming places.
– Gordon Brent Ingram, Anne-Marie Bouthilette and Yolanda Retter, Queers in Space, pg. 297

My visits to Polo Norte were always enjoyable—it was the place one would go see to see shows and have drinks before heading out to a club for a night out. On one occasion, I was having drinks with friends at a bar nearby, and after leaving my friends I decided to just pop in to Polo Norte to catch Nansi Cótica’s show that night on my own. Despite was Alexandre mentions, I always found that one of the bar’s charms—albeit at times an obstacle—was how dark it actually was, how difficult it was to look around and how close you had to get to someone to talk to them because the music was so loud.

Polo Norte’s closing, although comically and cheerfully presented in its social media with a Bitmoji waving its visitors goodbye, raises very concrete cultural, political and spatial concerns for Puerto Rico: accessible spaces for the queer community, revision of zoning regulations, laws that cater to diversity, subsidiaries for small-scale entrepreneurs and business owners, efforts to build stronger and more genuine queer communities, arts and culture programs that give opportunities to local performers and artists, and deeper conversations about ethics in the queer community. We need favorable, inclusive policies for cities and these matters urgently need to be addressed if we want a rich, urban life for queer citizens in the Island. The government in San Juan needs to do more to ensure that the people we have will stay and have a chance at succeeding instead of promoting harsh, detrimental regulations that—disregarding the spatial needs of a significant, but marginalized group in Puerto Rican society—actively pushes us out.

The more we postpone conversations on the spatial politics of the Puerto Rican queer community, and the more we postpone efforts to make places for a diverse set of Puerto Rican identities, the threat of of losing fixed, non-straight establishments becomes a greater possibility. In an Island with extremely poor urban life for all citizens—especially for LGBTQ citizens—and in a decade-long recession with no sign of improving, it’ll take active, collective, political efforts to reclaim spaces for us and by us.

""The fact is, I am not interested in the 'freedom' to 'be' 'gay' without any of the existing gay institutions or without other institutions that can take up and fulfill like functions. [...] Such 'freedom' means nothing. Many gay institutions—clubs, bars of several persuasions, baths, tea-room sex, gay porn movie houses (both types), brunches, entertainment, cruising areas, truck stop sex, circuit parties, and many more—have grown up outside the knowledge of much of the straight world. But these institutions have nevertheless grown up very much within our society, not outside it. They have been restrained on every side. That is how they have attained their current form.
[...]
The freedom to 'be' 'gay' without the freedom to choose to partake of these institutions is just as meaningless as the freedom to 'be' 'Jewish' when, say, any given Jewish ritual, text, or cultural practice is outlawed [...] Tolerance—not assimilation—is the democratic litmus test for social equality.""
– Samuel R. Delany, Times Square Blue, Times Square Red, pgs. 193-194

The closure of the only queer space in Old San Juan that nurtured the local, Puerto Rican drag scene can’t go unnoticed. Historian Javier Laureano, in his book, San Juan Gay, writes that el transformismo exists to mark its presence as an act of masculine occupation of public space. But I’d argue that it’s not a ‘masculine’ occupation, but a queer one instead. As frivolous as drag may appear to many people in Puerto Rico—and for all its faults within the community—it’s an important life force in culture. Drag offers a performative way of reclaiming spaces and embracing fluidity, while using parody as a tool to transgress normative borders and categories. Polo Norte’s closure symbolizes a win for extreme conservatives, who very much like social columnist Ángela Luisa Torregrosa back in 1968, root for an Old San Juan ridden of homosexuals and drag performers. But Old San Juan does not belong to a selected few, it belongs to all of us. Acknowledging that other transgressive acts of heteronormativy do and should continue to operate in the city—performances, exhibitions, book readings, poetry recitals, marches, gay-friendly businesses, cruising—Polo Norte helped make Old San Juan—a heavily policed, religiously loaded, colonial citadel—into a visibly contested territory through its architecture. And although it was but one bar, it acted as a space of experimentation and liberation as well as a hub for Puerto Rican queers, who came from all over the island to experience a different side of Old San Juan that does not—and may not—appear in any of its books. It's important for the community to not rely solely on bars and clubs—commercialized forms of social interaction—to acquire visibility, but rather to use the city in creative ways by all. But with Polo Norte's closed doors, Old San Juan risks reverting to its heteronormative coding of space, ridden of its cycle of clear-cut, continuous, palpable queer disruptions in its urban fabric.

Queer performers at Polo Norte, taken from the bar's Instagram account.